Dios va a terapia

– Estoy agotado, no tengo energía, ya no puedo más. Le dijo Dios a la terapeuta.

-Tal vez necesites pedir ayuda a la Diosa. No es necesario que lo hagas todo tú sólo. Todos los seres necesitamos ambos lados: el femenino y el masculino. Le sugirió la terapeuta.

-Pero a mí me dijeron que yo como hombre, Dios todopoderos, debía hacerlo solo y sin ayuda. Llorar y pedir ayuda es de débiles. Le replicó Dios a la terapeuta un poco enfadado por la sugerencia que le acababa de dar.

– Te entiendo Dios, a veces nos han hecho creer cosas que no tenemos que asumir como ciertas si no queremos. Podemos cultivar una nueva masculinidad que te permita llorar, pedir ayuda y ser cuidado. Creo qué te ayudaría mucho a no sentirte tan agotado. ¿Qué te parece?

-Podemos intentarlo. Respondió Dios esperanzado.

-También sería interesante que abordáramos el tema de la culpa. La culpa busca castigo y el castigo crea dolor.

¿Crees que podrías intentar perdonar a Adán y Eva por comer el fruto prohibido?

Nos procuraste la redención con un inmenso sufrimiento de tu hijo Jesucristo pero, ¿no crees que sería más fácil perdonar que enviar a tu hijo a sufrir horribles torturas?
Le preguntó la terapeuta a Dios.

-Estoy muy dolido, me siento muy defraudado y no sé cómo perdonar. Le respondió Dios.

-Solo necesitas estar dispuesto a perdonar. Le aseguró la terapeuta.

-Estoy dispuesto a perdonar. Afirmó Dios.

-Hemos abordado temas muy relevantes en esta sesión que pueden ayudarte a mejorar tu vida. Seguiremos trabajando en ellos.

Nos queda pendiente abordar la grave enfermedad de la homofobia. Pero ya haremos psicoeducación al respeto más adelante. Concluyó la sesión la psicóloga.

Deja un comentario