Madre nuestra que estás en la tierra,
santificado sea tu Nombre;
Gracias por sostenernos en tu Reino;
honramos tu voluntad
manifestada aquí, en la tierra.
Te agradecemos, Madre, nuestro pan de cada día;
Gracias por perdonarnos
y enseñarnos a perdonar a las personas que nos ofenden;
Agradecemos tu protección,
al liberarnos del desenraízamiento.
Hecho está.