La rendición es una bendición

Cuando dejas de querer controlarlo todo.

Cuando dejas de juzgar.

Cuando levantas la bandera blanca y terminas la guerra con la vida.

Cuando dejas de ver los errores y las imperfecciones.

Cuando dejas de esforzarte y te abres a recibir.

Cuando dejas de negar aquello que tanto duele y lo abrazas con compasión.

Cuando cambias los golpes por las caricias.

Cuando empiezas a ver la magia y la belleza en todo lo que te rodea.

Cuando empiezas a confiar y sueltas el control.

Cuando te relajas y empiezas a disfrutar.

Cuando con devoción te rindes.

La rendición es una bendición.

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